jo mis gafapasta, ahora tendré que ir con las de lennon
Ya me lo decía mi madre cuando era pequeña… si es que no te fijas, no es que seas torpe, es que no te fijas!!!
Nota mental: antes de quitarte una camiseta, sácate primero las gafas…
Ya me lo decía mi madre cuando era pequeña… si es que no te fijas, no es que seas torpe, es que no te fijas!!!
Nota mental: antes de quitarte una camiseta, sácate primero las gafas…

. Pont del Diable, carrers de la part alta, Francolí brut i encongit, al obrir la porta, cortines que es mouen, quan arribes a les sis. Camp de Mart, petroquímica, turistes i Maginet; el molí de l’horta, el bassal, les forques i els pagesos mai contents. Les voreres brutes trepitgen les putes, xeringues per tot arreu, esquerres i dretes, velles pensidetes, van a missa de deu. Imperial Tarraco, baixant hi ha el serrallo on la gent en té un parell, (de què?), a la fresca xerrant, seguts al davant, de la Plaça del Castell. El Tucan, la Cova, Colla Vella, Colla Jove, les gitanes venen alls, l’avellana baixa, homes vells amb faixa, del defora van tornant. Tocar ferro al balcó, lentament la pudor atravessa la ciutat, mentre la rutina lentament pentina aquest poble abandonat.
Tarragona m’esborrona, Constantí em fa patir
Es de la famosa canción de Els Pets, que no es que sean santos de mi devoción, pero pega para hablar del finde, de una fiesta que empezó en un pueblito del Baix y terminó en Tarragona… un brebaje mágico, unos chicos muy jóvenes, una discoteca de ambiente, unos cubatas, un coche de madrugada, una autopista, 8 piercings, 3 tattoos, miles de risas y mucho sueño despues…
Del libro: La ciudad de los cazadores tímidos, de Tom Spanbauer.

Los orígenes
Jamás pensó Mary W. Shelley que su criatura sería llevada a la pantalla de tan diferentes formas. Para empezar a hablar de Frankenstein tendríamos que repasar primero el concepto de Galvanismo, la wikipedia lo define así:
Galvanismo, teoría de Luigi Galvani según la cual el cerebro de los animales produce electricidad que es transferida por los nervios, acumulada en los músculos y disparada para producir el movimiento de los miembros. Esta singular teoría recorrió los claustros universitarios europeos entre finales del siglo XVIII y primeras décadas del XIX. Los experimentos con animales, y hasta con cadáveres humanos, alentaban la secreta esperanza de que, mediante la electricidad, pudieran sanarse enfermedades que provocaban parálisis y aun reanimar un cuerpo muerto. Esas experiencias pueden considerarse un remoto antecedente del defribilador cardíaco moderno. En 1818, en la universidad de Glasgow, el médico Andrew Ure maravilló a un auditorio popular aplicando corriente al nervio frénico izquierdo y al diafragma del cadáver de un ajusticiado en la horca, con lo que logró la reanimación del cuerpo. Todo terminó en un frenético festival de horror cuando se aplicó corriente al nervio supraorbital y al talón. A medida que subía el voltaje, "se exhibieron las muecas más horribles… Rabia, horror, desesperación, angustia y sonrisas espantosas unieron su horrible expresión en el rostro del asesino", narró el propio Ure.
Dos años antes, en un castillo suizo, Mary Shelley había concebido la novela Frankenstein, o el moderno Prometeo en la que es muy clara la referencia a los experimentos que entonces se hacían con la electricidad, que apasionaban al marido de Mary, el poeta Percy Bysshe Shelley, y al grupo de intelectuales que la rodeaba. La teoría de un fluido eléctrico nervioso, producido por el cerebro, conducido por los nervios y almacenado en los músculos, ha sido abandonada por los científicos.
La novela se convirtió en un referente gótico para los relatos de ficción, dedicados a tratar el deseo del hombre por convertirse en Dios, creando vida artifical. La primera recreación de la novela la encontramos en el teatro, allá por el 1928, la productora Universal estreno "Frankenstein: una aventura en lo macabro".
Frankenstein (1931)
La versión más popular de Frankenstein fué la dirigida por James Whale en 1931 e interpretada por Boris Karloff, Colin Clive, Mae Clarke y John Boles.
En un principio para el papel de la criatura se pensó en Bela Lugosi, pero el actor rechazo el papel porque estaba totalmente irreconocible. Boris Karloff se convertiría en su máxima competencia en el cine de terror. Hacia los años 40 Lugosi empieza a participar en películas de Serie B, como "Frankenstein y El hombre lobo". Sería el declive de su carrera que le lleva a trabajar bajo la dirección de Ed Wood en películas de Serie Z, como "Glenn or Glenda" (1953), "Bride of the monster" (1955) y "Plan 9 from outer space".
En la caracterización del personaje cabe destacar la figura de Jack P. Pierre. Este se dedicó tres meses a estudiar anatomía y cirugía, de ahí el craneo rebanado de nuestra queridísima y tierna criatura. Influenciado también por el momento histórico que vivía la electricidad, situó dos electrodos en el cuello, confundidos por tuercas para casí todos los espectadores. En los efectos especiales encontramos también a Ken Strickfadem, encargado de los efectos eléctricos.
La censura
El primer corte en la cinta lo realizó el propio productor Carl Laemmle que hizo eliminar la frase: "Ahora ya sé lo que es sentirse como Dios". También hubo cortes en la escena en la que Franki mata a la niña tirándola al lago, e incluso algunas copias se distribuyeron con escenas tintadas de verde, porque se afirmaba, era el color del miedo.
Blackenstein (El frankenstein negro)
Una variante en clave de blaxploitation, filmada en el 1973 bajo la dirección de William Levey. En la que un doctor injerta nuevos brazos y piernas a un veterano de vietnam, pero este se convierte en un terrible monstruo gracias a las drogas que le inyecta un celoso ayudante del doctor. Yo no la he visto, pero promete, ya le estoy buscando.
Información extraida del libro "Grandes Monstruos del cine" de los hermanos Miguel y Javier Juan Payán, así como de los links que hay en el texto.
Espero que se hayan entretenido, próximamente: Frankenstein II, despues del éxito o Glenn Strange, el relevo.

¿Como estas?
Animada, divertida, recreativa, satisfecha, entusiasmada, deleitada, complacida, alborozada, solazada, risueña, jubilosa, optimista, festiva, bromista, contenta, vivaracha, avispada, lista, perspicaz, aguda y despierta.
Pero cagándola, para variar.
Y mientrás tanto ando sumergida en La ciudad de los cazadores tímidos, de Tom Spanbauer, que lo recordaran por El hombre que se enamoró de la luna.
Espero una llamada junto a la cabina telefónica de San Judas, Ronald Reagan y la cocaína te hacen creer que eres el centro del mundo. Estoy buscando a Charlie 2Lunas.
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