Untitled
Despertarse sudando en la cama, con un dolor entre las piernas, dolor reconocible de todos los meses. Despertarse cuando estas empujando con tu cabeza la almohada hacia el suelo. Y pensar tiene que caer pero no puedo utilizar las manos y despertarte preguntándote qué estas haciendo… y por qué tu cabeza esta casi tocando el suelo.
En ritual casi mecánico, calentar café, hacer dos tostadas con mantequilla y encender la radio. Mirar hacia el infinito hasta que tu mente por fin se haya liberado de esa ansiedad que supone el hecho de tirar la almohada al suelo sin usar las manos. Ducharme y dejar que el agua caliente chafe mi flequillo y remoje mis pestañas. Salir a la calle y recibir como una bofetada el día gris y lo adoquines mojados, entrar en una realidad febril, conectar el ipod, meter la manos en los bolsillos del abrigo gris y soplar el flequillo hacia un lado.
Andar, es otro día.
Otro Untitled.
Un poco tarde para crónicas y la verdad que el viaje fue bien raro, no por ello menos divertido. Londres es enormemente grande y bastante caro, pero bueno, lo que son las pintas están bastante bien de precio y la comida, pues la verdad que no comí mucho… jajajaja pero acabe un pelín harta del sandwich de pollo con patatas fritas (super grandes) y no, no comí fish and chips ni comida hindú, ni oriental... Los londinenses bebiendo son como los vascos, cualquiera les sigue… o sea me emborrache practicamente todas las noches, cosa que facilito bastante la comunicación con ellos. 