Crónicas valencianas
Día 1
Llegamos. Paseo por el barrio del Carme, mi radargay da la alarma ante un bar lleno de chicas que la anfitriona, autóctona como es, no conocía. Entramos, caña, chica en la barra, morena, pelo corto, ya saben ustedes… guapa, ji.
Cena… la carta tiene buena pinta, un poco cara pero podemos probar. Empiezan a llegar los platos y de primero una ensalada con cuatro hojitas de lechuga mal puestas. Tabla de verduras, je, tabla de verduras… cuatro verduras duras, pobres y bañadas en aceite, queso bañado en aceite, patatas y no sé cuantas cosas más bañadas en aceite de girasol y refritas. Hay que cocinar muy mal para que no me gusten las alcachofas, muy mal. Vamos a pagar pero no aceptan tarjeta, mmmmhhh pues vamos al cajero. Todas juntas a pasito normal hacia el cajero pero al doblar la esquina, ais… corre G corree!!! que llevo chanclas! tu corre!! Y así conocimos el barrio del Carme, corriendo, aun tengo agujetas.
No me pregunten como la carrera acaba en la feria. Lo mejor de los autosdechoque la cara de D cuando pille el volante, esto es velocidad nena, lo demás tonterías… No sé como no perdí las gafas… en fin, pulpo (o rana, lo que sea) y con las virutas revueltas y mareadas a la noria, donde nos dan cuatro vueltas aburridas mientras C y yo nos distraemos echando nuestras babitas desde arriba.
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Llegamos y nos recibe un perro labrador, en fin, superado el susto que me dan los animales que pesan más que yo, me voy a dormir. Sueño toda la noche que me persigue un toro con una capa roja por el metro, me meto en un vagón y esta lleno de gente. La gente no se inmuta, como si tener un toro en el andén fuese lo más normal en Valencia. Yo me escondo y veo que el toro sigue buscándome, hasta que me descubre y corro, corro, corro por un metro que es interminable… hasta que me despierto, con un susto en el cuerpo increible. Entonces el labrador ya no me parece tan grande.
Día 2
Despertamos con C hablando en sueños… tostadas, café, zumo, mientras tenemos una interesante (y no es broma) conversación sobre el camino de Santiago, con la madre de C. De ahí a comer paella, cómo no? (oj, panxaaaaa contenta!) y con varias copitas de vino a la playa, de no me acuerdo donde, pero cerca de la Albufera y si no que me corrijan…
Ducha. Cena en un restaurante del puerto, donde hacen cocina de esa, pija y super bien presentada, con salsas y texturas raras, buenísimo. Aunque no los veíamos, si que los escuchábamos, amenizando la velada, un concierto de Los Pecos, y no es broma, un concierto de Los Pecos - que no, que tiene voz de chica… - que sí, será el rubio… hasta que empezo a sonar Hablame de ti y se esfumaron todas las dudas. El mos d’Eva (o algo así)… no comment, que dirian las de Feria, pfffff.
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No recuerdo nada de lo que sueño, pero despertamos con C gritando, aaaandreeeesssss!!!!
Día 3
Vueltecita y reencuentro con L, 6 años sin vernos, cheeeee si estas igual!!! resumir 6 años entre cañas, tapas y risas, mola. Jardín botánico, Bar Don Pepe donde los dueños son chinos y cocinan lenguas. Tren. Vuelta a casa, peta, Linda Guilala, Le Mans, Fun Home y cama, zzzzz.

Te faltó lo mejor de Valencia… YO! Jajajaja.
Me he muerto de risa con tu forma de contar la aventurilla. Por cierto, yo tengo épocas de esas que sueño mucho con toros… Qué querrá decir?¿
Gracias por tu post, ojalá todo el mundo, viese ese tipo de noticias tan escandalosas como nosotras.
Un beso!
Comment by mUssA — July 30, 2008 @ 6:51 pm